Has leído la palabra y no estás del todo segur@ de lo que significa. Quizás te suena de Kit Kat, pero eso es un break, así que no. Si tu pregunta es ¿se come? La respuesta es sí, definitivamente.

Como todo principiante del brunch, lo único que sabes o intuyes, es que es una mezcla entre “breakfast” (desayuno en Inglés) y “lunch” (que significa comida), pero faltan matices.

Un brunch es algo de categoría, implica un alto standing. No cualquiera hace un brunch, por lo menos hasta que sabes lo que es.

La categoría le viene de origen, pues el concepto nació a finales del siglo XIX para referirse a ese banquete de los domingos que los criados dejaban preparado el sábado para sus señores, ya que el servicio solía tener el día libre, pero se preocupaban de dejar comida en una mesa para que a la familia no le faltara nada en caso de tener hambre.

Un siglo más tarde, te apetece un brunch y -por suerte- no tienes criados porque es ilegal, pero aun así te sigue apeteciendo. Encima vives en Madrid, y sabes que lo único que podría superar el gusto que da un paseo por El Retiro, es acabar con una comida a media mañana que incluya por ejemplo un bagel relleno de guacamole, un gofre con helado de yogurt búlgaro sobre compota de manzana y arándanos o unas french toasts servidas con chocolate caliente. ¿Demasiado concreto? No, demasiado apetecible.

Si se te antoja -lo cual es altamente probable- y estás a punto de buscar una receta en internet sobre como conseguir alguno de esos platos, no te lo vas a creer – o quizás si porque hay un spoiler en el titular de este artículo- cuando te diga que en el restaurante The Captain (situado en el hotel Icon Wipton de la calle Jorge Juan) hay brunch. Y no cualquier brunch, uno inspirado en los desayunos neoyorkinos del Soho donde, en las películas, la gente de bien pide unos huevos benedictinos con salsa holandesa y mortadela trufada.

En The Captain tienen todos los platos que has podido leer unas líneas más arriba y, ¿lo mejor de todo? Tienen algo que en Nueva York no hay. Sí, mollete de jamón ibérico con queso payoyo y tomate rallado, que puedes acompañar con un café, un zumo de naranja natural, un smoothie de mango y plátano… ¡hasta un cóctel! Puedes escoger cualquier de esas opciones para acompañar tu plato principal pues viene incluido en el precio.

Aunque puede ser que ya hayas empezado con tu propósito healthy de 2019 para comer más sano y te estás planteando si la oferta gastronómica del brunch tiene algo para ti; a lo que te propongo la ensalada de frutas con sirope de arce o la copa de yogurt griego con frutos rojos, sirope de arce y nueces.

            

Créeme cuando te digo que no te lo deberías perder, aunque sea por la preciosa decoración. La firma Proyecto Singular y se constituye a partir de tapizados con un capitoné muy marcado, telas aterciopeladas y diseños estampados con diseños clásicos.

Ese día que aunque no sea domingo tienes fiesta y no tienes que madrugar, no madrugues. Remolonea un poco y no desayunes, tómate un brunch.